viernes, 3 de febrero de 2012

Relato Erotico Lesbico Parte I

Sexo LGBT                                                   

Lucía es una chica San Miguel, donde va triunfa. Rubia, con los ojos verdes, una 95 de pecho, un metro setenta, con un culo, y una seguridad… Un pibón en toda regla, el pibón más sexy del que he quedado prendada y que durante los últimos siete meses he estado besando el suelo que pisaba. No se qué sucedió para que ella pasara de no verme a ser mi chica, la adoraba con delirio y con devoción y ella a cambio, me ignoraba y jugaba conmigo, siempre me decía que iba a llegar, y no llegaba o en el mejor de los casos llegaba acompañada de otra chica. Siempre que me necesitaba yo estaba allí, con el coche, de compras… le di las llaves de mi piso para que viniera a visitarme siempre que quisiera.

Yo sabía que Lucía amaba a las mujeres y que las mujeres la amaban a ella, pero mi ingenuidad se quedó obsoleta al pensar que vería en mí lo que no encontraba en todas aquellas chicas. Lo nuestro era una relación… como decirlo, abierta… yo con ella y ella con todas…; se que era una imbécil, pero Lucía es esa mujer que cuando está contigo sientes que eres el centro de su vida y el mundo se paraliza, te hace sentir la magia y las mariposas de ser la única, además de los increíbles y magníficos orgasmos…que cada día, se superaba a sí misma. Lo sé, era por tanta práctica, pero había decidido tenerla de aquella manera y que supiera que existía a que desapareciera de su vista, y lo peor aún, de su vida…

Sabía que las mujeres para Lucía eran una debilidad y para mi eran una quimera que me mataba poco a poco, comprendía que ella necesitaba más y más pero ansiaba que lo encontrara en mi, y sentía que lo conseguía cada vez que estaba conmigo. Sabía lo que querías y te lo daba mejorado y perfeccionado. Era capaz de dominarte con la mirada, unos ojos verdes, inmensos, profundos y seductores te creaban la adicción y el deseo. Clavaba su mirada en ti, como si fueras su objetivo, con paso firme hasta ponerse frente a ti, rodeando tu cuerpo con su mano, acercándolo al suyo por la cintura, sin poder apartar la vista de sus ojos o de sus labios tan seductores. Sentías el calor dentro de ti, y como su cuerpo irradiaba fuego, y su pecho pegado al tuyo, tan pegadas que solo deseabas que te tocara y te corrieras… siempre supo crear el deseo sin necesidad de llegar a rozar tu sexo, tenía tal habilidad con los preliminares que cuando se centraba en tu clítoris, gemías de placer sin poder evitarlo. Sentir aquella mujer pegada a ti, como su boca se acercaba a tu cuello y con solo su aliento tu cuerpo se estremecía, con un simple beso ya te tenía. La última vez que me tuvo así entre sus brazos, apoyada sobre la mesa, recorrió con una caricia desde la parte posterior de mi oreja, lentamente con la delicadeza de quien teme romper el cristal, deslizando el anverso de sus dedos por mi cuello, (no pude evitar cerrar los ojos y evadirme de todo y solo sentirla a ella).
      
 Desabrochó los botones de la blusa sin apenas darme cuenta, recorrió con su mano mi vertical, sentía como mis pechos crecían por momentos y deseaban ser acariciados pero pasó delicadamente, como si su mano fuera una pluma, por medio de ellos; y muy suavemente siguió su recorrido y provocó mi deseo jugueteando en mi vientre. Sus labios se pegaron a mi cuello, y con la humedad de su lengua sobre mi piel sentí como un torrente de deseo nacía bajo mi falda. Se deslizaba lentamente sobre mi pecho, lamiendo cada cm de mi piel y perfilando cada curva de mis pechos con su lengua, su apetito era mayor cuanto más se acercaba a mis pezones erizados; con sus dientes mordisqueaba mis botones y con sus manos agarraba mis senos, los lamía y besaba como si fruta de dioses se tratara. Su deseo y su apetito se alimentaban a cada instante, ella no podía separar sus labios ni sus manos de mi piel y yo deseaba que no parara de comer. Sujetándome por la cintura y aprisionándome sobre el borde de la mesa seguía deslizándose por mi cuerpo hacia abajo, jugueteando con mi ombligo hasta que se puso de rodillas en el suelo.
Besando mi vientre, sus manos seguían el recorrido y deslizando sus dedos hacia abajo, empujaba mi ropa con ellos, solo sus besos en mi vientre, mi tanga totalmente húmedo y sus manos de vuelta, era lo único que sentía.
Su mano abierta, deslizándose por el interior de mi pierna hacia arriba, era el motivo de que mi respiración se acelerara, su dedicación era plena, en todas partes, el deseo aumentaba por segundos… su lengua, sus manos, sus besos, sus caricias… Mis rodillas flaqueaban cuando sentí como su índice indicaba el camino al resto de sus compañeros muslo arriba, agarrando con cada mano cada uno de mis muslos, su cabeza se deslizaba cuerpo abajo, solo con besos, solo sentías sus labios un par de segundos y se bajaba un poco más. Siguió poco a poco bajando mientras mi deseo y mi humedad crecía de forma inconmensurable. Su último beso fue justo encima de mi clítoris, creía derretirme en ese mismo instante pero era Lucía… entreabrió ligeramente su boca y una bocanada de aire recorrió todo mi sexo y aumentó el flujo que yacía dentro. Jugaba con el aire, con la distancia entre sus labios deseosos de beber y mis labios…necesitados de su sed. Sus labios se pegaron a mi clítoris como si quisiera mantener una conversación, dejó escapar un suspiro mientras mi cuerpo se relajaba para simplemente sacar su lengua y con un solo movimiento lamer mi sexo al completo.


Yo era aquella fuente que deseaba apagar su sed, y su sed quería ser apagada en mí ser. Sus manos agarraban con firmeza mis piernas, mis manos me ayudaban a no caerme encima de la mesa, el calor me recorría por completo, sus manos apretaban mis muslos y se deslizaban por el interior acrecentando más el deseo y deshaciéndose del último obstáculo que le impedía saciar su sed. Comenzó a besarme como si estuviera besándome en la boca por primera vez, se acercó lentamente para que deseara más su beso. Juntó sus labios a los míos, y sintió el calor y la humedad que estos desprendían; jugando con la punta de su lengua en la comisura de mis labios, rozando mi clítoris y endureciéndolo un poco más […] con sus manos separó un poco más mis muslos y su cuerpo se posicionó un poco más debajo de mi; cuando sentí sus dedos como se adentraban de mi no pude evitar gemir una y otra vez al sentir cada vez más adentro y rozando mi punto G… y sus labios recorriendo mi sexo y lamiendo mi clítoris chupeteándolo y sintiendo como ese bultito se ponía duro al igual que todos mis músculos, y como jugando con ese pequeño botón con su lengua sentí una explosión de placer dentro de mí y como sus dedos se centraban en estimularme por dentro… y cuando el orgasmo llegó a mí, se retiro de mi interior y decida a apagar su sed comenzó a beber, y hasta que recibí la segunda descarga de placer, no paró de lamer.

Continuara...
"J.h.E.f". 

3 comentarios:

  1. La Lucía del relato me ha recordado a esta canción:http://www.youtube.com/watch?v=GMPWPrLlaA4

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  2. Malas personas, ¿dónde está la segunda parte?? xD

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