martes, 9 de agosto de 2016

¿Se debe legalizar la prostitución en España?

En este pasado orgullo LGTBI de Madrid acudí por primera vez a la feria del libro LGTB que se celebraba en una de las calles aledañas de Chueca, epicentro esa semana del orgullo lgtb.

Me compre el libro "la difícil vida fácil" del trabajador social Iván Zaro. Tuve la oportunidad ese día de intercambiar ideas y charlar con Iván Zaro sobre el tema del que trata su libro, la prostitución masculina.

Este verano me he estado leyendo con bastantes ganas este libro. El tema de la prostitución me despierta curiosidad desde hace años; curiosidad por conocer y saber sobre esta profesión que aun esta llena de estigmas y rechazo por parte de la sociedad. A parte también que he tenido amigos y amigas que alguna vez en su vida han ejercido la prostitución.

La difícil vida fácil es un libro más bien sociológico en el que se recogen doce testimonios sobre la prostitución masculina. Los testimonios se expresan en primera persona y cada uno de ellos muestra los diferentes espacios en donde suele desarrollarse la prostitución masculina (Internet, la calle, casa de chicos...). Con este libro nos conseguimos adentrar más en el mundo de la prostitución masculina y conocer más sobre ella.

Estamos acostumbrados a que los medios de comunicación traten el tema de la prostitución desde un enfoque solamente femenino, relegando así la figura masculina que ejerce los servicios sexuales y provocando una invisibilidad hacia la sociedad. Desde siempre la prostitución femenina ha sido mejor vista y más aceptada que la masculina. De hecho cabe destacar expresiones como "vamonos de putas". Toda esta invisibilidad de la prostitución masculina con lleva un alto precio en términos de soledad y rechazo.
Cuando se nos viene a la cabeza la palabra "chapero", termino que se usa para describir a la persona que se dedica a la prostitución masculina gay, seguramente pensemos en que la mayoría de los chicos que se dedican a ello son inmigrantes, sobre todo procedentes de latinoamerica. La realidad no es así, los españoles que se dedican a la prostitución masculina se han triplicado en los últimos años y cada vez son más visibles.
 
Dentro de los trabajadores del sexo caben destacar dos grandes grupos:
  •  El primer grupo esta formado por todos aquellos que ejercen la prostitución de manera puntual debido a un problema económico o por otros motivos.

  • El segundo grupo esta formado por los hombres que ejercen la prostitución de manera prolongada en el tiempo, haciéndola así su profesión de trabajo.
La edad media de los chicos que se dedican a la prostitución en España oscila entre los 18 - 25 años. Siendo las comunidades autónomas de Cataluña y Madrid los principales focos del ejercicio de la prostitución masculina.

¿Se debe legalizar la prostitución?
Esta pregunta se esta empezando a plantear en la sociedad y en los partidos políticos en la última década. Yo siempre he tenido clara mi postura en cuanto a este tema. Estoy completamente a favor de la legalización y regulación de la prostitución tanto masculina como femenina en España.
Muchas personas confunden y asocian la prostitución con la trata de personas, y es una autentico error. Todo esto es provocado debido al gran desconocimiento que hay sobre el tema. La trata de personas NO es prostitución.

La prostitución muchas veces cumple una labor social, ya que el sexo es una necesidad básica del ser humano. Y hay veces que ciertas personas la única forma que tienen de acceder a el es recurriendo a los servicios de un trabajador del sexo.

Me sorprende ver a algunos partidos políticos de izquierdas firmes en su planteamiento de abolir la prostitución, negando y evitando cualquier tipo de debate. Estos mismos partidos son grandes defensores de la legalización del aborto dando el argumento de que "las mujeres con su propio cuerpo deciden lo que quieren hacer"; pero luego niegan en el tema de la prostitución que las mujeres y hombres hagan lo que quieran y decidan que hacer con su propio cuerpo. Esto es lo que se llama hipocresía.
¿A caso aboliendo la prostitución se va acabar con ella?. La prostitución es una de las profesiones más antiguas de la humanidad, y por mucho que quieran prohibirla siempre va a existir.

Estoy completamente a favor de la legalización de la prostitución. Pienso que legalizandola habría muchísimo más control a la hora de luchar contra la trata de personas y también habría más información y seguridad para los propios trabajadores del sexo.
Prohibirla lo único que pondría seria en peligro a los trabajadores del sexo. Recordemos que los hombres que ejercen la prostitución en España son uno de los colectivos más vulnerables ante el VIH.

La prostitución siempre estará presente en nuestra sociedad. Debemos hacerla visible y eliminar todo estigma y eso solo se consigue con la regularización y legalización.

1 comentario:

  1. La prostitución es análoga a la esclavitud, pues es el cuerpo de la mujer, es decir, ella misma, la mercancía objetiva, lo que se penetra, manosea, etc, lo que se consume, a diferencia de otras actividades donde lo que se comercia son solo las actividades que se realizan con el cuerpo. La prostitución atenta contra la libertad sexual, pues las mujeres tienen que acostarse con hombres que no desean y realizar prácticas que no quieren. La sexualidad pertenece a la esfera más intima y privada de una persona y es fundamental en el desarrollo psicológico y emocional de esta, pero en el caso de la prostitución no se puede hablar rirgurosamente de sexualidad, o una expresión de esta, ya que la sexualidad tiene unos parámetros de complicidad, deseo, un carácter lúdico, placentero que la definen que no se dan en la prostitución, donde la mujer actúa como un mero recipiente de los deseos de los clientes. La palabra prostitución etimologicamente quiere decir poner en el escaparate, poner en venta, a las mujeres, dejando a las claras su origen esclavista. Las posiciones regulacionistas, fundamentadas en criterios subjetivos, posmodernos, de voluntariedad, de mera libertad individual, tan funcionales al neoliberalismo, impiden toda transformación social, pues desde enfoques individuales siempre habrá personas dispuestas a defender las actividades más aberrantes, incluso contra sus propios intereses. Desde estos enfoques los derechos humanos de alcance universal jamás se podrían haber proclamado, primando lo que se estableciera en acuerdos particulares. Hay que recordar que hubo esclavos que defendieron su esclavitud, y que hubo una pugna histórica entre abolicionistas y regulacionistas del apartheid encarnada en Booker Washington y Web Dubois que se saldó con la victoria del segundo. La prostitución además por su enorme peligrosidad y sus propias estructuras mafioso/ criminales fuerza a la mayoría de prostitutas a terminar bajo la protección/ explotación de un proxeneta. Es una actividad que traspasa un quantum mínimo de dignidad humana objetiva irrenuciable y por lo tanto no cabe ningún principio regulacionista. La prostitución es un fenómeno de alcance social, de enorme penosidad, que nos afecta a todos, pues su normalización configura la sociedad y los valores dominantes de esta en la que estamos inmersos, haciéndonos potenciales víctimas de esta a nosotros o personas cercanas. Por ejemplo, no podemos permitir que mediantes acuerdos particulares se permita la esclavitud, el trabajo infantil, la venta de órganos o la vulneración de derechos laborales porque estamos abriendo la puerta para que nosotros mismos caigamos en esos acuerdos porque se daña un bien jurídico o un bien común con normas particulares. Además la prostitución es una forma extrema de abuso que permite el poder que otorga la enorme desigualdad ( cada vez mayor) propia de este sistema de producción, que ya no solo permite explotar la fuerza de trabajo ajena hasta extremos bárbaros, sino aprovecharse del cuerpo y el sexo de las mujeres. La prostitición regularizada además lleva a unos desarrollos, siendo coherentes con los principios que se defienden, inviables y rocambolescos, como su impartición práctica y teórica en la escuela pública, ofertas en el INEM que de ser rechazadas implican pérdida de prestación, inspecciones de sanidad y educación inverosimiles. Otras actividades con cierta penosidad, pueden tener unas condiciones o remuneraciones indignas, pero la actividad ser perfectamente digna e incluso imprescindible socialmente. Lo que habría que mejorar es las condiciones de esas actividades, su remuneración, revalorizarlas socialmente, y en un horizonte ideal pues quizás ir consiguiendo su automatización o su reparto social más justo. Pero en el caso de la prostitución, es la actividad en sí, la que es indigna, desde una ética universal, propia de los DDHH , seleccionada racionalmente.

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