martes, 5 de enero de 2016

Tarde en la piscina

Roberto, Adrián y Daniel eran tres amigos universitarios, ambos tenían la misma edad, veintiún años. Se conocían desde la infancia, los tres habían compartido las primeras experiencias de la vida; las alegrías y decepciones de sus equipos de fútbol, sus primeras borracheras, sus gustos musicales…

Cada uno de ellos tenia novia, incluso Adrián vivía junto con su respectiva pareja en un pequeño piso de alquiler de la ciudad en donde residían los tres.

Los tres amigos se encontraban solos pasando unos días de vacaciones en un chalet con piscina que tenia Roberto, las novias de ellos también estaban haciendo lo mismo, pero en un chalet de una de ellas.

Una tarde mientras se estaban tomando un baño en la piscina, Adrián les pregunto haciéndose el interesante a Roberto y Daniel:

– ¿A qué no sabéis que practica sexual nueva hemos hecho mi chica y yo?.
– No lo se –le contesto Daniel.
– A ver sorpréndenos –dijo Roberto.
– Pues resulta que yo a mi chica le regale un consolador para que cuando no este se acuerde de mi. Y el otro día estábamos jugando con él y de repente mi novia decido metérmelo en mi culo, no se como surgió pero acabamos haciendo eso…
Roberto y Daniel se quedaron paralizados con una gran cara de sorpresa, no se esperaban eso de su mejor amigo. Se esperaban cualquier cosa menos eso.
– ¿Pero te gusto?. ¿Qué se siente? –pregunto con curiosidad y gran sorpresa Daniel.
– Al principio me dolió un poco, pero luego el dolor poco a poco comenzó a convertirse en placer –Contesto Adrián con cara de placer al recordarlo.
– La verdad es que debe molar el sexo anal –dijo Roberto.
– ¿No le has dado por culo a Lucia? –pregunto Daniel.
– No quiere, dice que no le gusta.
– No sabes lo que te pierdes –le contesto Daniel.
– Pues a mi me gustaría volverlo a hacerlo, pero esta vez con un tío –dijo Adrián.
– ¡Qué dices tío! – exclamo demasiado sorprendido Adrián.
– No se, tengo esa curiosidad de probarlo…

El silencio se hizo en la piscina, pero a los tres se les empezó a notar en sus bañadores que poco a poco se estaban empalmando. Se miraban entre ellos de forma rara, sentían entre curiosidad y asco.

– Roberto pues si quieres probar el sexo anal, pruébalo conmigo –soltó Adrián de golpe y casi sin pensar.

Roberto tras oír lo que le dijo Adrián se abalanzo hacia él. Daniel se asusto y pensó que Roberto iba a pegar a Adrián; pero su reacción fue muy diferente.

– Vamos al césped a que te de por culo –le dijo Roberto a Adrián en el oído.

Al instante Adrián y Roberto salieron de la piscina y se sentaron en el césped, ambos comenzaron a quitarse el bañador y se quedaron desnudos, ya se encontraban con su miembro erecto por completo.

Mientras tanto Daniel contemplaba toda la escena desde la piscina, se notaba su cara de asombro, no se lo podía creer lo que estaban viendo sus ojos. Sus dos amigos heterosexuales manteniendo relaciones sexuales entre ellos dos.

– ¿Daniel no te apuntas? –le pregunto Adrián.
– No, yo me quedo aquí en la piscina.
– Tu mismo –le contesto Adrián.

Roberto cogio con fuerza a Adrián y le puso a cuatro patas en el césped. Poco a poco fue introduciendo su miembro completamente erecto, de unos veinte centímetros de largo y cuatro de ancho por el culo estrecho de Adrián.

Mientras tanto Daniel miraba desde dentro de la piscina todo lo que estaba pasando, disimuladamente se metió la mano dentro del bañador y se comenzó a masturbar. Al igual que le parecía asqueroso, también le ponía bastante la escena que estaba contemplando.

De repente Adrián dio un fuerte grito de placer; por fin Roberto había conseguido meter todo su miembro entero en el culo de Adrián. En ese preciso momento Daniel salio disparado de la piscina, se quito el bañador tirandolo por el césped y se unió a la fiesta que tenían montada Adrián y Roberto.

– Me alegro mucho de que te hayas apuntado –le dijo Roberto a Daniel.

Daniel se puso de pie apuntando con su pene erecto a la cara de Adrián, este comenzó a hacerle una felacion, primero paso su lengua por sus testículos, y luego fue subiendo poco a poco hasta llegar al glande; hay jugo un poco con la lengua, como si el glande del pene de Daniel fuese un chupachups. Daniel comenzó a morderse el labio y a soltar pequeños gemidos de placer, le gustaba como se la estaba mamando Adrián, era una nueva sensación completamente placentera.

Roberto en cada embestida le daba más fuerte a Adrián, este no podía resistir el placer que estaba sintiendo y no paraba de gemir, aunque tuviese el pene de Daniel en la boca. Roberto se excitaba más al oír los gemidos de placer que tenia Adrián.

– ¡¡¡Dios como te gusta!!! –exclamaba Roberto mientras no paraba de embestir y dar algún que otro azote a Adrián.
– Dame más, quiero más –contestaba Adrián excitado.
– ¡Te voy romper el culo!.

Adrián cada vez gritaba más fuerte, en su rostro se podía ver una mezcla explosiva entre placer y dolor. Estaba disfrutando como nunca antes lo había hecho en su vida.

– Me voy a correr enseguida –decía Roberto sin poder parar de dar por culo a Adrián.
–¡Correte, correte! –gritaba Adrián

De repente Roberto paro y saco su miembro lleno de semen del culo de Adrián; ya se había corrido. Se notaba el gran esfuerzo físico que había hecho, no paraba de sudar. Su cara de placer lo decía todo, era una nueva experiencia sexual que había probado y le había gustado.

A los pocos segundos Daniel también se corrió, por todo el rostro de Adrián; parece ser que la nueva experiencia también le gusto él.

– De esto ni una palabra a nadie –prometieron los tres guardar silencio de lo ocurrido en la piscina.

Roberto y Daniel se fueron para dentro de la casa para vestirse y limpiarse; en cambio Adrián se encontraba tumbado boca arriba en el césped aun con los restos de semen de Roberto y Daniel. Una sonrisa se le iluminaba en su rostro, por fin había cumplido su sueño: sentirse dominado por un hombre.

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