jueves, 14 de julio de 2016

Las balas en mí (tears 4 Orlando)

Ese domingo por una vez no me tuve que levantar a las 7 am, por tanto, podía tomarme las cosas con calma. Con un ojo en el Twitter y el resto del cuerpo en lo demás. Hasta que vi algo que acaparó mi atención: un tiroteo en EEUU. Es una lástima que por su laxa legislación de armas nos tengan acostumbrados a tiros, muertos y heridos en masacres urbanas.

Esta vez era distinto, contenía odio hacia parte de la sociedad: la comunidad LGTB. Un asalto armado a un club de ambiente tras el cual no dejaban de subir el número de fallecidos y las malas noticias no daban descanso. Al final, la policía tras un intercambio de disparos, mató al culpable. Aun así, a este le había dado tiempo a arrebatar la vida a 49 personas. Además, todas ellas desarmadas.

El mundo, tanto famosos como anónimos, volcó sus mensajes de repulsa al ataque y de condolencia con los fallecidos en redes sociales. Otros, aprovecharon para mostrar que no son humanos. Pero a ellos no les voy a hacer mucho caso, allá ellos con su conciencia. La humanidad estaba en estado de shock

Al día siguiente e incluso durante esa tarde dominical, se desarrollaron homenajes improvisados en todas las ciudades. Se leyeron manifiestos y se encendieron velas para recordar que por mucho que se haya hecho en la materia no hemos acabado los deberes. Ni siquiera en la sociedad occidental. Yo tuve la oportunidad de acudir al de mi ciudad, un acto cargado de emoción contenida.

Por mi parte, sufrí un estremecimiento de pensar que esto podría haber pasado en la zona de ambiente de mi ciudad. O del de otra en el que hubiera estado. Todavía tenía presentes los datos de las agresiones en Madrid. Sin olvidar las pequeñas discriminaciones que se sufren día a día. Son de ese tipo de cosas que aunque no nos hayan pasado las notamos. Como si nuestra alma se llenase de agujeros de cardenales y agujeros de bala.

Aquel ataque fue un empujón para contar la verdad en casa. Para levantarme y luchar por mis derechos en la calle. Quizá todos hemos muerto un poco con la noticia; no debemos caer en el miedo ni dejarnos vencer por la impotencia. Hay que seguir adelante recordando que su odio nos hace más fuertes.

 
@blindnightblog9

2 comentarios:

  1. Es realmente injusto que tengamos que sufrir ese odio innecesario e inmerecido por el simple hecho de no ser heterosexuales. Yo también he pensado lo mismo que tú. ¿Y si llega a pasar en mi ciudad y yo estoy ahí? No sabría si podría contarlo. A pesar de tener que pasar constantemente por ese odio, aún hay gente ignorante, indeseable y repugnante que sigue tratándonos como la mierda, sin pensar en cuánto nos duele, en cuánto sufrimos por su culpa. Aun así, nunca dejaremos de luchar por lo que es nuestro: por un hueco en la sociedad y por nuestros derechos.

    Buena entrada ^^
    Un saludo.

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  2. Muchas gracias Miles. Y por supuesto a este blog.

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