sábado, 7 de enero de 2017

Un año sin ti

Hace un año que decidiste ponerle punto y final a nuestra historia especial, aquella que empezó una fría y tarde de finales del mes octubre. ¿Aun te acuerdas de nuestras primeras palabras o nuestras primeras miradas?. Seguro que ya no.

Quizás no fuera la mejor forma ni el mejor día de decirme un adiós para siempre. ¿Por qué decidiste marcharte la noche del cinco de enero, la más mágica del año?.

Tú decidiste volar en los brazos de una nueva ilusión, la primera que apareció en tu vida, te aferraste a él con fuerza y sin ganas de soltar sus manos, sin miedo a poder caer.
 
Y mientras tú hacías tu vida, yo estaba en mi cuarto con mi corazón patas arriba deseando que volvieras, que todo fuera como antes. ¿Acaso no existen las segundas oportunidades?. No paraba de preguntarme iluso cada día de mi vida. Una vez leí en un viejo libro que la esperanza es lo último que se pierde, y yo al final la acabe terminando de perder contigo.

Y poco a poco conseguí olvidarte.

Y cuando parecía que la herida en el corazón comenzaba poco a poco a cicatrizar, volviste aparecer, nos volvimos a encontrar cara a cara. Como dos desconocidos pasamos uno delante de otro, sin dirigirnos ni un triste saludo. Me dieron ganas de mirarte a los ojos y decirte que en mi vida lo único que me falta eres TÚ. En vez de decirte eso, grite en silencio, desgarrándome por dentro. Es curioso ver como el destino se encarga de jugar con nosotros sin importarle nuestros sentimientos. ¿Por qué destino?.

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